Tuesday, September 3, 2013

Psicoterapia en Pacientes VIH positivos.

OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN

 • orientar  a los lectores  cómo lograr una buena terapia y tratamiento para un infectado del virus VIH.

• Identificar los diferentes tipos de trastornos Psicológicos

• Orientar a los estudiantes sobre los diferentes tipos de terapias psicológicas

• Educar sobre cómo debe comportarse el psicólogo con los pacientes con VIH-SIDA.

• Información básica sobre el VIH-SIDA y los daños que puede causarle al paciente.






            Este trabajo me ha dado mucha satisfacción debido a que yo he podido darme cuenta de la importancia de las terapias psicológicas. Quisiera reconocer  también, lo impresionado que me siento, al darme cuenta como la mente puede llevarnos a destruir nuestro propio cuerpo.
Después de un profesional evaluar el paciente y, dependiendo de la conclusión a la cual lleguemos, podríamos recomendar al paciente que tipo de  terapia  necesita. En caso de detectar en el paciente algún síntoma de trastorno psicológico deberemos advertir al paciente que si interrumpe  la terapia podría él, entrar en depresión, y entonces sí tendría  él, muchos trastornos tanto psicológicos como físicos.

Este trabajo tiene como objetivo orientar como llevar una terapia para un infectado del virus VIH.  El profesional de la salud a la hora de trabajar como consejero de una persona infectada con VIH, debe orientarse primero sobre que es el sida, para que el paciente no sienta ningún tipo de inseguridad a la hora de interactuar con el psicólogo. Los profesionales en salud que tratan con sujetos seropositivos pueden lograr a través de la terapia psicológica, que el paciente lleve una vida sana, mentalmente hablando, y que por consiguiente ,su sistema inmunológico se mantenga sano.




Antes de diagnosticar a un paciente sería bueno que  el psicólogo chequee rigurosamente los antecedentes personales del paciente, esto se debe a que hay paciente con dificultades somáticas que podrían confundir al psicólogo en su diagnostico. Después de entrevistar al paciente, si el psicólogo no está seguro todavía del diagnostico, será mejor que espere una o varias entrevistas mas para dar un diagnostico acertado , mientras tanto podría ir explicándole al paciente la importancia de una terapia psicológica.

IMPORTANCIA DE LA TERAPIA PSICOLÓGICA:

Para cualquier paciente crónico, el hecho de afrontar su enfermedad le hace pasar por un proceso psicológico que le obliga a enfrentarse a ello todos los días. Por ello, es frecuente, la aparición de trastornos  tales como:  depresión o ansiedad.
En los pacientes infectados por VIH, la incidencia de trastornos depresivos es mayor que en otro tipo de pacientes crónicos. Hay que tener en cuenta factores fisiológicos relacionados con el virus que pueden empeorar este malestar emocional, e incluso pueden provocar trastornos del Sistema Nervioso Central. Actualmente se han definido una serie de trastornos neurológicos asociados al VIH, denominados HAND, que pueden ir desde trastornos asintomáticos hasta demencia asociada al VIH.
La ayuda psicológica es esencial para que una persona afectada por el VIH/SIDA y su familia pueda afrontar la enfermedad. La consulta y las sesiones con un terapeuta profesional se revelan como una herramienta fundamental en el tratamiento de la enfermedad.
El asesoramiento es vital para afrontar la enfermedad, y puede ayudar al paciente a cambiar sus pensamientos, sentimientos o comportamientos respecto a la infección  VIH positiva. También la familia y allegados pueden beneficiarse del asesoramiento psicológico.
Eficacia de la  terapia psicológica
La eficacia de la terapia varía. Algunas personas responden estupendamente. Otras apenas encuentran consuelo. En líneas generales, los estudios concluyen que el asesoramiento psicológico puede ayudar a tratar efectivamente a las personas con VIH que también desarrollan problemas relacionados con la depresión.
A través del asesoramiento psicológico podría  motivar a un paciente para que se  convierta luego él mismo, en un miembro de grupo de apoyo a otras personas enferma de VIH.

El VIH suele estar asociado a comportamientos de riesgo que facilitan la tendencia a culpabilizar irracionalmente a los demás -fundamentalmente a la persona que transmitió la infección, pero también se puede culpabilizar a las circunstancias o a uno mismo- por lo que se hizo o se dejó de hacer.
Tipos de terapia psicológica

La elección del tipo de psicoterapia que necesita el paciente dependerá de:
1.      Las necesidades individuales
2.       historial
3.       síntomas.
 Las intervenciones psicológicas individuales o grupales son de enorme utilidad para el manejo de numerosas situaciones que el paciente debe afrontar a lo largo de su enfermedad. La ayuda psicológica va a permitir al paciente afrontar y resolver o adaptarse a los acontecimientos vitales estresantes asociados a su condición seropositiva, controlando de esta forma la depresión y mejorando la calidad de vida.

Existen tres fases en el proceso de consejería:

 a)  la ayuda psicológica pre prueba del VIH, con el fin de explicar el significado del resultado ya sea positivo o negativo y aclarar las distorsiones, temores y preocupaciones;
b)  la ayuda psicológica post-prueba del VIH, interpretando el resultado de la prueba e investigando las reacciones emocionales ante el resultado y determinando la necesidad de una investigación especializada por los profesionales de la salud mental.
 c)  la ayuda psicológica para reducción de comportamientos de riesgo, exponiendo las normas para la prevención de la transmisión.

Para las personas que experimentan alteraciones mentales van a existir diversos enfoques psicoterapéuticos ampliamente utilizados en pacientes con infección por el VIH. Hay que estar, siempre  pendiente por si es necesaria la intervención farmacológica.

Los objetivos de las estrategias psicoterapéuticas en pacientes con infección por el VIH varían en función del estadio de la enfermedad y de los síndromes clínicos concretos. Todas las intervenciones psicológicas en el paciente médico, con la independencia de la orientación teórica de cada terapeuta, van destinadas a conseguir una mejora de la calidad de vida de éste, a través del desarrollo de unas estrategias de afrontamiento de la enfermedad que sean adaptativas.


El profesional deberá mostrarse sereno y no levantar las alarmas en el paciente, nunca debe cometer el error de mirar al paciente con pena, pues podría él, interpretar que no tiene posibilidades de superar la enfermedad. Desde mi punto de vista, sería muy importante que el psicólogo eduque al paciente sobre que es el virus VIH y que Daños podría ocasionarle si no hace las cosas correctamente. Tendrá que explicarle los daños que él mismo, con su actitud, podría hacerse, y es que,  si el paciente se empeña en dragar su autoestima y mantiene una actitud pesimista o de culpa, pronto entraría en ansiedad o estrés y luego en depresión, todo esto le ocasionarían graves daños de salud, ya que, está comprobado científicamente que el estrés mata las neuronas e inhibe  el sistema inmunológico.

 Se debe explicarle al paciente con VIH  que tiene derecho a ocultar su enfermedad y a no sentir culpa por ello,  en el área de trabajo por ej. Ya que él, no constituye un riesgo real para sus compañeros de trabajo, no se justifica la exigencia de las pruebas de seropositividad como criterio de contratación. Tampoco se debe obligar a los trabajadores a informar a los empresarios de su condición de seropositivo, se debe hacer lo posible para preservar la confidencialidad, a fin de proteger a la persona de toda estigmatización o discriminación.

Es imprescindible aprender a reconciliarse con lo que uno es o fue, con las propias sombras y debilidades. Nadie elije tener VIH y fuera lo que fuese lo que se haya hecho jamás se realizó con esa intención. En todo caso se pudo haber sido imprudente pero no se es culpable por una falta que se ha llevado a cabo.

Al cuestionar la culpa irracional puede resultar útil revisar la propia biografía: ¿El contacto con el VIH ha sido voluntario, deliberado, y se ha buscado intencionada y conscientemente? Si hubiera sabido lo que iba a pasar, seguramente hubiera actuado de otra forma.
Es necesario entenderse como seres humanos imperfectos, mejorables, en constante crecimiento. Y los seres humanos se equivocan. Equivocarse es parte del aprendizaje vital.
No se trata de no cometer errores o de no asumir las equivocaciones propias y culpar a los demás, sino de aprender de ellos para crecer y para evitar repetirlos. Estamos aquí, ahora. Es recomendable dejar de pensar en la dañina espiral de los "Y si hubiera." porque no se puede cambiar lo que ya pasó. El remordimiento por el pasado, por lo que se hizo o se dejó de hacer, o la rabia por lo que alguien hizo, pueden impedir la auto-comprensión, el perdón y el acercamiento a la realidad que se impone vivir

Si uno aprende a comprenderse y perdonarse la conducta tiende a mejorar. Si uno se ancla en el rechazo y el ataque resulta más difícil cambiar y el comportamiento hacia los demás suele ser más defensivo-agresivo.
Debe ser un trago amargo tener que decirles a tus seres queridos que tienes el virus VIH+. Lo primero que le llegara al paciente es la idea del rechazo. Conviene tener en cuenta que, aunque en un primer momento pueda, el pariente, responder  con rechazo, compartir esa información puede incluso fortalecer la relación con su familiares.
El paciente deberá aprender a asimilar el rechazo de algunos seres queridos, deberá  comprender que en un principio cuesta aceptarlo, debido a los temores (ej. el contagio, respecto a los niños de la casa, etc.
Hay que hacerle entender al paciente que  ninguna persona consiente  tratara  de conservar a sus amigos ocultándoles la verdad de su condición.
Será mejor el desahogo, que vivir ocultándose, si no  comparte con nadie lo que sucede, podría ser peor para él.

 Es un proceso de diálogo abierto, en el que interactúan el psicólogo y el paciente. Por medio de este método,  se puede lograr un cambio en la conducta del paciente con VIH, también se podría  solucionar los problemas de orden emocional y físico. El profesional debe prestar mucha  atención a todo lo que dice, hace y expresa, no se debe crear espacios para la desconfianza del paciente, ya que sería bueno, que este comunique sus temores, confusiones, miedos, etc.
Es de vital importancia saber interpretar el lenguaje no verbal (gestos, expresiones faciales, postura corporal). No violentar los momentos de silencio, ya que los mismos estimulan la reflexión. Permitir espacios para que el paciente asimile la información brindada.

Se debe ser asertivo, claro, directo y preciso, dirigiendo las preguntas hacia la información que se desea obtener. Hacer preguntas abiertas, ya que las mismas permiten al paciente desahogarse y brindar mayor información.  La información debe ser clara y precisa, para que el paciente aclare, amplíe y corrija; ofrecer un ambiente cálido, tranquilo y de suma confianza.
Importante:

•          Respetar los valores, estilos de vida y preferencias sexuales.

•          No se debe emitir juicios de valor, ni imponer ideas.

•          Dar respuestas científicas y adaptadas al estilo de vida del paciente.

•          Guardar confidencialidad, se debe tener respeto con los secretos de los pacientes, la mayoría de los pacientes se abren al diálogo y la confianza, pocas veces el paciente se niega a hablar, ya que la mayoría desea expresar eso que llevan dentro.
La confidencialidad es un valor necesario en la relación médico-paciente fuertemente arraigado en la tradición médica.
Se les debe orientar a los pacientes para que si deciden procrear hijos sea esto de una manera que no perjudique a su futuro bebé, de manera que pueda tomar decisiones conscientes e informadas. Actualmente existen medicamentos que administrados a la madre durante el embarazo, reduce en forma importante la posibilidad de que el bebé nazca infectado.


 La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima.


Teniendo relaciones sexuales con protección, usar una barrera que impide el intercambio de fluidos, como el condón masculino de látex o el femenino de poliuretano, que empleados siempre y correctamente, evita el contagio

Cuando se produce una interacción cuerpo-mente, originado por estrés social o psicológico, puede desencadenar una serie de enfermedades graves, tales como la diabetes, el lupus eritematosa, la leucemia o la esclerosis múltiple. Asimismo las emociones negativas pueden afectar a ciertas funciones corporales como la frecuencia cardíaca, la sudoración, los patrones del sueño y el ritmo de las evacuaciones intestinales.
Las investigaciones actuales (2007) aún no han identificado las vías de comunicación y los mecanismos por los cuales interactúan el cerebro y el sistema inmune. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que esas relaciones existen.
Se ha demostrado que la urticaria puede producirse por una alergia física o por una reacción psicológica. La depresión puede inhibir el sistema inmune, haciendo que una persona deprimida sea más predispuesta a ciertas infecciones, como las causadas por los virus del catarro común.
El estrés puede causar síntomas físicos aunque no exista enfermedad orgánica. En muchos casos el cuerpo responde fisiológicamente al estrés emocional. A veces el estrés puede causar ansiedad, tensión muscular causante de una serie de dolores musculares.
En muchos casos llegan a realizarse muchas pruebas diagnósticas infructuosamente, tratando de descubrir la causa del aumento del ritmo cardíaco, de los dolores de cabeza o de los dolores de espalda, sin encontrar la causa orgánica que los produce.
Los factores psicológicos pueden influir indirectamente el curso de una enfermedad, algunas personas gravemente enfermas niegan estarlo o niegan su gravedad. La negación es un mecanismo de defensa que ayuda a reducir la ansiedad y hace más tolerable una situación amenazadora. Sin embargo, la negación puede impedir que una persona cumpla un tratamiento, lo cual puede acarrear consecuencias graves.
Por contra, también las enfermedades físicas pueden afectar al pensamiento de una persona o a su estado de ánimo. Las personas con enfermedades graves, recurrentes o crónicas, generalmente se deprimen. La depresión puede empeorar los efectos de la enfermedad orgánica y se añade a los padecimientos de la persona.
La depresión puede conducir a insomnio, pérdida de apetito, pérdida de peso y cansancio extremo, en muchos casos, la persona cree que la causa de su sintomatología es causada por un trastorno físico. Esto se conoce como depresión “enmascarada”. Algunas personas son capaces de admitir que se encuentran deprimidas, pero entonces tratan de explicarlo como resultado de un trastorno físico.
La ideación suicida  es común en las personas infectadas por el VIH y suele estar asociada a un incremento de los síntomas. También hay un incremento de las tentativas auto líticas y suicidios respecto a la población general. Los clínicos también deben estar pendientes de la posible aparición entre los sujetos seropositivos de cuadro maniacos, siendo en estos pacientes la causa más frecuente de hospitalización psiquiátrica.


La reacción a estrés agudo se trata de un trastorno transitorio de una gravedad importante. Puede ocurrir en cualquier fase de la infección por VIH, especialmente coincidiendo con cambios en el estado clínico del individuo y ante el diagnóstico de seropositividad. Dentro de las relaciones emocionales posibles las más frecuentes incluyen la cólera, culpabilización, miedo, negación o desesperanza.

Los trastornos de adaptación se trata de estados de malestar subjetivo acompañados de alteraciones emocionales que, por lo general, interfieren con la actividad social y que aparecen en el periodo de adaptación.


Episodios de ansiedad recortados (de uno a varios meses) son frecuentes en los pacientes seropositivos. Las tasas de trastorno de ansiedad generalizada en el momento de la evaluación oscilan entre el 5% y 20%.


La disfunción sexual es muy común (39-59%) y compromete en casi todos los casos un trastorno por disfunción del deseo sexual. Los trastornos psicóticos se encuentran más a menudo en los estudios avanzados de la infección VIH. También son frecuentes los trastornos de personalidad. Los diagnósticos más comunes en orden decreciente son el trastorno de personalidad límite, antisocial, dependiente, pasivo-agresivo, histriónico y no especificado. Además, la infección VIH puede complicarse por un trastorno de la conducta alimenticia.



Cuando estamos en frente de un paciente VIH+ debemos  empezar la conversación por explicarle, al paciente, que por el hecho de que él quiera o sienta la necesidad de llevar una terapia psicológica no significa que necesariamente tenga él,  algún trastorno mental, pero que, debido a que tiene él,  una enfermedad crónica,  es bueno que cuente con dicha terapia. En ese mismo orden de ideas deberá entonces explicársele a él, brevemente, en qué consiste dicha terapia, que problemas le evitaría, así como, que tiempo dura y el costo.
Cuando un profesional de la salud  toma la responsabilidad de ser el consejero de un paciente con VIH positivo debe orientarse muy bien sobre todo lo referente a esta enfermedad. Lo primero que deberá hacer, desde mi punto de vista, es ganarse la confianza del paciente para que el tratamiento tenga éxito. Debe comenzar por explicarle al paciente que tiene que luchar, con un asesino silencioso que va a hacer todo lo posible por destruir su sistema inmunológico y luego terminara con su vida. Por lo tanto debe el profesional ,explicarle con detalle ,como puede él luchar por su vida , y aprender a vivir con un enemigo que si bien es cierto que tratara de matarlo , no podrá hacerlo con mucha facilidad si sigue los consejos , tanto de su médico como del psicólogo. Deberá crear conciencia en el paciente para que entienda que si baja la guardia perderá la batalla.



Barrera Hematoencefalica: el virus puede llegar a atravesar la barrera Hematoencefalica llegando al líquido cefalorraquídeo y favoreciendo la replicación del virus en nuestro cerebro. Esta barrera Hematoencefalica está entre los vasos sanguíneos del cerebro y el sistema nervioso central. La misma  impide que sustancias tóxicas que circulan por la sangre pasen al Sistema Nervioso pudiendo afectar su funcionamiento.
Es importante que las personas infectadas por VIH sean conscientes de estas complicaciones e informen a su médico de todos aquellos síntomas que presenten.
Los primeros síntomas, relacionados con trastornos neurocognitivos, tienen que ver con la concentración y la memoria. Las manifestaciones más típicas son:
Dificultad a la hora de seguir una conversación
Necesidad de leer, de forma reiterada, párrafos y textos para su plena compresión
olvido de citas y tareas
Cuando las tareas que se realizan son complejas, estos trastornos se hacen más notorios y evidencian mayor dificultad y lentitud.
A medida que progresa la enfermedad, las dificultades se hacen más notorias; junto con otros síntomas se presentan trastornos motores como:
Lentitud e imprecisión en actividades como la escritura
Temblores y pérdida del equilibrio, en especial en giros bruscos de cabeza
Alteraciones en la movilidad ocular y en los reflejos de los tendones, que suelen estar aumentados (reacciona de forma involuntaria)
En cuanto a la conducta, son notorios cambios como el abandono de la vida social, apatía, indiferencia y disminución de las respuestas emocionales.
En algunos casos, los pacientes que muestran estos trastornos pueden estar irritables también.

nota: Si el paciente y sus familiares son consciente de la existencia de estos síntomas podrán identificarlos y acudir a un especialista.


¿Qué es el SIDA?

Es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), que ataca al sistema de defensas del ser humano y lo deja desprotegido ante cualquier microorganismo.

¿Cómo actúa el VIH?

El virus entra en el organismo y se reproduce sin causar síntomas por mucho tiempo. Es cuando se dice que una persona es seropositiva; es decir, que tiene el virus pero aún no ha desarrollado la enfermedad. Poco a poco los virus atacan las defensas y dejan al organismo expuesto a enfermedades e infecciones que pueden causarle la muerte.
Para defenderse de esta producción de virus, el sistema inmune de una persona produce muchas células CD4 diariamente. Paulatinamente el número de células CD4 disminuye, por lo que la persona sufre de inmunodeficiencia, lo cual significa que la persona no puede defenderse de otros virus, bacterias, hongos y parásitos que causan enfermedades, lo que deja a la persona susceptible de sufrir enfermedades que una persona sana sería capaz de enfrentar, como la neumonía atípica y la meningitis atípica. Estas enfermedades son principalmente infecciones oportunistas. Dado que el organismo posee mecanismos de control de crecimiento celular dependiente de células CD4, la destrucción progresiva de estas células ocasionará que estos mecanismos no sean adecuadamente regulados, lo que origina en consecuencia la presencia de algunas neoplasias (cáncer) que no ocurrirían en personas «sanas». El VIH, además, es capaz de infectar células cerebrales, causando algunas afecciones neurológicas.
Medicación antirretroviral:
 Alrededor del 94% de las personas manifiesta efectos secundarios al tratamiento, generalmente más intensos en su comienzo. Algunos de estos efectos son: diarreas, náuseas y vómitos, fatiga, problemas sexuales, alteraciones del sueño, neuropatía periférica, lipodistrofia, cambios metabólicos, dolores crónicos por pérdida de masa muscular, manifestaciones cutáneas, etc. que pueden ser muy molestos.
Estos efectos disminuyen en gran medida la calidad de vida y, si no se afrontan de manera adecuada, pueden llegar a ser una importante fuente de trastornos psicológicos y dificultades.
Los efectos secundarios pueden ser un  impedimento para realizar actividades gratificantes (disfunción eréctil, por ejemplo) La relación con el cuerpo después del diagnóstico positivo puede ser diferente a la relación que se tenía con él anteriormente y también puede variar de unas personas a otras. Aunque se suele comenzar por un largo período sin manifestaciones corporales de la infección, es justamente al comienzo de conocer el diagnóstico cuando más pendiente se tiende a estar de cualquier síntoma de supresión inmune, cuando más se quiere evitar el contacto social y cuando menos cómodo uno se puede sentir en lugares públicos.
El impacto sobre la vida sexual puede afectar a la auto-identidad y causar sentimientos de pérdida, tristeza e incluso depresión. Por supuesto que esto depende de muchas variables, pero en general las mujeres comienzan a preocuparse más por el contacto con la sangre durante el ciclo menstrual, a estar más pendientes de ello debido a la posibilidad de mayores problemas ginecológicos y a plantearse los temas sobre la maternidad (posibilidades de transmisión del virus al niño durante el embarazo, parto, lactancia, etc.).

En fisiología el término homeostasis se refiere a los mecanismos dinámicos que detectan y responden a desviaciones del rango normal (punto de ajuste) de variables fisiológicas iniciando respuestas efectoras que restituyen las variables al rango fisiológico óptimo. Los mecanismos homeostáticos interactúan de manera continua para controlar el estrés, y mantienen el ambiente interno dentro de los límites fisiológicos que permiten la vida. Todos los aparatos y sistemas participan en estos mecanismos reguladores (pH, equilibrio hidrolítico, termorregulador, sistema inmune, etc); pero la mayor parte de ellos son controlados por los sistemas nervioso y endocrino. Aunque el término homeostasis se ha aplicado tradicionalmente a la homeostasis del fluido extracelular, se aplica también al fluido intracelular. En realidad, el fin último de la homeostasis es la constancia del medio intracelular.

La inmunodeficiencia es un estado patológico en el que el sistema inmune no cumple con el papel de protección que le corresponde dejando al organismo vulnerable a la infección. Las inmunodeficiencias causan a las personas afectadas una gran susceptibilidad a padecer infecciones y una mayor prevalencia de cáncer.
El sistema inmune humano se puede alterar. Las alergias, como la fiebre del heno, son comunes y derivan de una reacción inmune excesiva frente a lo que suele considerarse una sustancia inofensiva. Las alergias extremas pueden ocasionar anafilaxis, una extraña enfermedad que puede ser mortal. A veces, el sistema inmune reacciona de forma incorrecta, más que exagerada y crea anticuerpos contra sus propias células, esto se le llama autoinmunidad. Aunque correctas, las respuestas inmunes a tejidos y órganos trasplantados son indeseables, por eso se toman medicinas durante largo tiempo, para evitar que el sistema inmune rechace los trasplantes.
Las inmunodeficiencias pueden ser primarias (o congénitas) y secundarias (o adquiridas).
Las primarias se manifiestan, salvo algunas excepciones, desde la infancia, y se deben a defectos congénitos que impiden el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.
Las secundarias, en cambio, son el resultado de la acción de factores externos, como desnutrición, cáncer o diversos tipos de infecciones. Un ejemplo de inmunodeficiencia adquirida por una infección viral es el SIDA.

El efecto que tiene la respuesta estrés en el organismo es profundo:
Predominio del sistema nervioso simpático (vasoconstricción periférica, midriasistaquicardiataquipnea, ralentización de la motilidad intestinal, etc.)
Liberación de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), de cortisol y encefalina.
Aumento en sangre de la cantidad circulante de glucosa, factores de coagulación, aminoácidos libres y factores inmunitarios.
Todos estos mecanismos los desarrolla el cuerpo para aumentar las probabilidades de supervivencia frente a una amenaza a corto plazo, no para que se los mantenga indefinidamente, tal como sucede en algunos casos.
A medio plazo, este estado de alerta sostenido desgasta las reservas del organismo y puede producir diversas patologías (trombosisansiedaddepresióninmunodeficiencia, dolores musculares, insomnio, trastornos de atención, diabetes, etc.)
El origen del estrés se encuentra en el cerebro, que es el responsable de reconocer y responder de distintas formas a los estresores. Cada vez son más numerosos los estudios que corroboran el papel que juega el estrés en el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones.
 Un estudio de la Universidad de California demostró que un estrés fuerte durante un corto período de tiempo, por ejemplo, la espera previa a la cirugía de un ser querido, es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro. Esto es, un estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas. El estrés crónico, por su parte, tuvo en experimentos con ratas el efecto de disminuir el tamaño de la zona cerebral responsable de la memoria.
Los llamados estresores o factores estresantes son las situaciones desencadenantes del estrés y pueden ser cualquier estímulo, externo o interno (tanto físico, químico, acústico o somático como sociocultural) que, de manera directa o indirecta, propicie la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo (homeostasis).
Una parte importante del esfuerzo que se ha realizado para el estudio y comprensión del estrés, se ha centrado en determinar y clasificar los diferentes desencadenantes de este proceso. La revisión de los principales tipos de estresores que se han utilizado para estudiar el estrés, nos proporciona una primera aproximación al estudio de sus condiciones desencadenantes, y nos muestra la existencia de diez grandes categorías de estresores:
situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente,
estímulos ambientales dañinos,
percepciones de amenaza,
alteración de las funciones fisiológicas (enfermedades, adicciones, etc.),
aislamiento y confinamiento,
bloqueos en nuestros intereses,
presión grupal,
frustración.
no conseguir objetivos planeados.




American Psychiatric Association. (1995). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV). Cuarta Edición. Masson, Washington.

Engler, Bárbara. (1998). Teorías de la personalidad. McGraw Hill. 4ta Edición. México.

Jiménez, S. (1996). Herramientas para la atención del seropositivo. ILPES.

Millon, Theodore. (1998). Trastornos de la Personalidad, Más allá del DSM-IV.

Unidad de Psiquiatría. Servicio de Enfermedades Infecciosas. Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Madrid. 2001.









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